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"Un año de transición: Análisis político y económico"


En público, ante 100 personas convocadas por la Fundación de Estudios Políticos, Económicos y Sociales para la Nueva Argentina (Fepesna), durante un discurso que duró 50 minutos, no mencionó siquiera una vez a Cristina ni a Néstor. Sólo se acordó de ellos ante una molesta pregunta vinculada a la inflación, casi como para sacarse la responsabilidad de encima.

A su modo, alambicado y meandroso, reconoció que "el problema es cómo administrar la transición en el corto y mediano plazo", asentado en "la inconsistencia intertemporal entre la demanda y la oferta", lo que en castellano puede traducirse como problemas de inflación y déficit fiscal por la falta de inversiones privadas.

Curioso es que en lugar de echarle la culpa a los buitres o a los medios, que presionan sobre el tipo de cambio y tiran mala onda, Capitanich puso el foco en el "dilema sociológico del peronismo". Según él, los problemas del presente argentino se asemejan a los que padeció el peronismo original que, luego de la expansión de la economía impulsada por la demanda de los primeros años (hasta 1949, cuando Perón consiguió la reforma constitucional), que generó bienestar social, sobrevinieron la inflación, la escasez y el estrangulamiento económico, generando profundo malestar político.

Por cierto, esta lectura es menos maniquea que la expuesta por la Presidenta en los más de 70 tuits que nos regaló antes de partir a su gira por Roma y Nueva York. Pero igual queda un gusto amargo. Si después de 60 años, el peronismo no pudo dar cuadros político-técnicos con los cuales evitar caer en la trampa del populismo, que de eso, y no de otra cosa, se trata el "dilema sociológico" del que habló Capitanich, la Argentina parece una noria, un país que jamás logra aprender de sus errores."


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